miércoles, 9 de febrero de 2011

MIGUEL VEYRAT. BIOGRAFÍA

Poeta, periodista, traductor y ensayista español de origen francés y catalán, nacido en Valencia en 1938.

Periodista profesional desde su temprana juventud y gran viajero, destaca como analista político internacional.

Contribuye activamente, desde sus variados puestos en todo el mundo, a la transición de la dictadura franquista

a la democracia en España sin dejar por ello de escribir poesía.

Publicó su primer libro, "Antítesis primaria", en 1975, al que siguieron numerosas entregas editoriales. Tras diez años

de silencio inicia una nueva indagación poética en la década de los 90 con la publicación de "El corazón del glaciar”,

"Elogio del Incendiario", "Conocimiento de la Llama", "La Voz de los Poetas", "Babel bajo la Luna", "Instrucciones para

Amanecer" y "Razón del Mirlo", en 2010.

Reside y trabaja actualmente en Andalucía con dedicación exclusiva a la escritura de poesía, traducción y ensayo
















LA PALABRA PERDIDA



I

Perdido en la línea del alba

-meta o partida,

volveré a la patria

torturada de mi infancia

y habitaré mi lengua.

Abandonada bruma,

pie de luz en la ceniza.



II

¿Dónde la palabra,

agua interior congelada

en la pupila del tiempo?

Al fragor de la sangre

me abandono:

Río rojo donde fluye

la brasa insomne,

el incendio.



III

Compañera,

en el latido del viento

-desesperado silencio,

quizá el corazón lo sepa.

Libertad



Tan sólo el rayo

podría gobernarte.



El que rápido

ilumina

para después

fulminarte.



En él naces,



Donde

el espíritu

golpea

y huye:



Donde amaste.









LA ROSA Y LA MÁSCARA DE YESO

Interpreta tú la estela de mi nombre

para reconstruir el rostro

que los titanes embadurnaron

de yeso: léeme en ese otro

que apareció –sin ser llamado

en el espejo y sácame del laberinto

de consonantes y vocales: dame la clave

para que pueda amarte -al ser

yo mismo y mi contrario,

porque siempre es otro quien te toca

cuando beber procuro tu mirada.

Mi cabeza ya no puede cantar sola

-ni sentirse extranjera

al vagar en estos prados, donde las ménades

aguardan el instante

en que brote la rosa descompuesta

por su oculto sin porqué: Acaso

el dúo sagrado que se alce

en himno verdadero, consiga que renazca

el niño nuevo que jugaba

con el mundo -sobre los hombros

del tiempo, a las orillas del mar.

MAPAS Y PECIOS

Y si trazas el mapa de tu propio

cuerpo, sentirás cómo coincide

con el universo de tu palabra. Y también

que a las ínsulas se llega

solamente por los ríos de la sangre

que anega las selvas, las praderas

y los cielos. Proa siempre

hacia lo incierto que tú configuras

sin precisar de sextante ni instrumentos.

Pero no hay regreso, capitán. Atrás

quedan las estatuas que nunca

o pronto volverán a la arena

por las playas -en la medida

que progrese, extrañamente encendida,

la palabra sobre el cuerpo

en la luz de la razón que no naufraga.

Mas ¿quién podrá saberlo? Casi nadie ahora

junta pecios para después leerlos.



BABEL BAJO LA LUNA

ESPAÑA mira de nuevo hacia arriba por el pozo viscoso de la historia

Allá en el disco apagado de la noche una voz una estrella al fin nos llama

Rotas las harcas blancas dispersos los clanes rojos

Esta vez ya pierden todos

Caballero el que se esconde y el que huye

Jugadores de Ventaja y el tramposo

El garitero y el matón

Obispos buhoneros volved las baratijas a su sitio los ídolos al polvo

Y la esperanza al mar

Ríos impasibles bajan llamando a juntarse

En un estuario de romance y germanía

Tu palabra proscrita suena ahora

En húngaro celta caló lituano o vallecano sajón

Aventando sus acentos por si queda luegoluego

Tensa lengua virgen que cruzara el río por fablar lengua del otro

Y abrir caminos nuevos sin más oficio que romera

Romera sin otro nombre ni pueblo alguno

Mas ¿Por dónde remontar tanta corriente de la historia y geografía

León Felipe? No bajan los ríos hasta España con renuevos

Los Pirineos los detienen los desvían y se quedan en Europa

Y si alguno brota en la vertiente

Equivocada se marcha para arriba el Bidasoa podría

Encolar de nuevo a la Galia y Sepharad pero es de Euzkadi

Que después de inventar el castellano para ensanchar más Españas

En la alfombra mágica del mar fundando Chile

Y los jesuítas dar vueltas y más vueltas al mundo en la cáscara de nuez

De la nada descubrir océanos presidir la Cocacola de la nada

Guerreros y pastores curas y arrantzales de universos

Los mandarines nacionales encerraron de nuevo a la aldea en caserío

Y al éste y el aquél

Y al país en un corral rama dorada reinjertada en Nemi Arbola Gernikako

¿Cómo haremos para hablar en europeo?

En España los ríos también son horizontales

Como el tiempo lamen las quebradas y se van a navegar a Portugal

O a besar Mediterráneos cuando no deslíen mansos hacia el sur

Buscando ayuso el viento del estrecho que aún habla algarabía con desmayo

¿Cómo haremos? En la celda en lo sólido también

Se acurrucan los rincones y no tenemos Rhines Dwinas

Volgas que crucen las fronteras como lenguas ni Escaldas Danubios

Loiras que surcan cada día el pecho del poeta Jacques Darras

Ni Ródanos ni Tíberes

Benditos porque aquí tan sólo un Ebro macho divide países

Enteros secretamente internos

Y el Douro con el Tajo se nos ríen

Ocultos trasosmontes al hacerse navegables

¿Cómo cómo iremos de Gibraltar a Inglaterra

La vieja raposa avarienta? ¿Cómo adorar los Flandes sin degollar primero

A los Carlos Albas y Felipes?

¿Cómo la dulce Francia Alemania fiera

Suave Italia vendrán sin encontrarse con Españas montaraces?

¿Cómo cuándo encantará Sigfrido a Margarita de Navarra?

¿Cómo Juan Boccacio posará para Velázquez?

¿Durero retratando al Arcipreste? ¿Festejará Ausiás March

A la papisa Juana? ¡Goya pintará con brío las fazañas de Mijail Viteazul!

¡Arroyo iluminaría la Purísima y Murillo la cabeza de Lutero!

¡Munch los Comuneros de Castilla y Ribera los canutos de Lyon!

Cabezón ya va instruyendo a Bach en el arte de la fuga

Mientras Nazim Hikmet le compone una ordalía a Juan de Austria

Y Virgilio susurra a Góngora inspirar directamente a Mallarmé

En luminoso rodar de dados por mente y geografía

¡Nos haremos juntos catedral de bruma al sol de las Españas!

Evaporen nuestros sesos nubes rojas gris acero velazqueñas

Y así naveguen para llover torrenciales

Dando voces a los gritos que ensanchan las vocales y ejecutan consonantes

Destrozando la garganta de capitanes y frailes

Llueven vivamente Ignacio Domingo e Isidoro se juntan en arroyos

Con el charco de los Borja —por la puerta falsa gotean Vives y Espinoza

Teresa Ben Arabi el de Tudela y algunos Traductores de Toledo

Peregrinan a Iria Flavia por ver a Prisciliano durmiendo en la tumba

De Santiago antes de reunirse en congreso en La Sorbona

Con Servet Cajal Ha-Levi Lulio

Abentofail Juan de Yepes y el quieto De Molinos

¡Ah que nacen nuevos ríos por Europa de tanta torrentera

Que les llega desde España por las nubes!

Los poetas dejan de sonar bandurria y

Masturbarse de espaldas a la Meca

Soñar no cuesta

Nada y has venido tú a mirarte la cara

En las lágrimas que caminan hasta el mar por el río y la tormenta

En la gran luna deste espejo falso

Sin límite alguno ¿Quién me puso centinelas en las nubes?

¡Traidor meteco!

¿Quién dijo que en España los reyes siempre fueron extranjeros?

¿Cortés a la Malinche? ¿Viriato a don Pelagio?

Si hasta los borbones ya nos hablan catalán

Pero también de América el oro se anduvo —Quién hace tanta bulla

Y ni deja afuera a recriar por el Norte nuevos reyes financieros

A testar las islas que van quedando en el cadáver lleno de mundo

De Pedro Rojas —Que no se preocupe Vuarcé que nos comportaremos

En la Europa lo único que sabíamos hacer con gallardía

Envidiar Mentir Matar ya se nos va olvidando

Ahora sólo trabajamos por encargo

Poetas caminad conociendo —Por cierto

¿Qué le vieron qué le quisieron al italiano Garcilaso

José Antonio Primo de Rivera y el propio Alberti y sus muchachos?

¿Algún resabio totalitario? ¡No es posible!

Sabed que no hay Misterio ni Babel del Santo Oficio bajo la Luna Nuestra

Que tanto valen Benito Fraga Adolfo Stalin

Como Franco Aznar o Rouco Torquemada bailando sobre muertos

La farsa de Luis Napoleón por Brumario dieciocho vestido de rapero

Empecemos de nuevo

¡A entenderse!

Vamos a contar mentiras

¡Construyamos la Santa Transición!

¿Y la Segunda y otra y una más y otra y otra

Nueva reluciente hasta lograr la más perfecta Involución?:

Y la península párase por la espalda abozaleada impertérrita

En la línea mortal del equilibrio

España mira de nuevo a la larga vomitona de su historia

Mas si uno en cada uno —y los que vengan de fuera

Penetramos despacito por la lengua en cada otro

El único misterio será de qué modo estar ya juntos

Calentitos al sol de las conciencias

¿Amor se llama a ésto?

¿Recompuestos los campos rojos dispersas las harcas blancas

Acordado el fiero turco

Caerán las fuentes finalmente por el Sur?

¡Ah romper el nudo de las sectas y las lenguas desatrancando

El pozo la Historia! ¡Liberar Babelia por la nueva Roma

Republicana y estoica! Traducir el nombre de Europa a tantas mentes

Como gargantas gritar puedan un día

Diurno claro atento y fértil: ¿Aguedita Nativa Miguel?

Llamo busco tanteo en la oscuridad no me vayan a haber dejado solo

Y el único recluso sea yo: Di mamá?

lunes, 5 de octubre de 2009

EFRAÍN BARQUERO. El Idioma de todos

EFRAÍN BARQUERO. Biografía


Nació en Piedra Blanca, Curicó, el 3 de mayo de 1931, es uno de los poetas más significativos de la llamada generación del 50. Sergio Efrain Barahona es el seudónimo de Efraín Barquero. Lo de Barquero lo cogió de su visión del río Maule, en la ciudad Constitución, Chile, donde pasó algunas vacaciones cuando pequeño. Posteriormente supo de la asociación con el barquero de la Divina Comedia. Estudio en el Liceo de Constitución y Talca. También tiene estudios de Derecho y Pedagogía en Castellano en la Universidad de Chile.- Fue Jefe de Redacción de La Gaceta de Chile y Agregado Cultural en Colombia (1970-1973). Viajó a China, Cuba, México. Se exilió en París (1975) donde vivió hasta 1999, que marca el regreso definitivo a su patria. En 1958 ganó el Primer Premio del Concurso Gabriela Mistral.
Ha publicado libros en Chile y en el extranjero, entre los que están Árbol marino (1950), La piedra del pueblo(1954), La compañera (1956), Enjambre (1959), El pan del hombre (1960), El regreso (1961), Maula (1962), Poemas infantiles (1965), El viento de los reinos (1967), La compañera, poemas de amor (1969), Epifanías (1970), Arte de Vida (1971), El poema negro de Chile (1974,1976), Bandos marciales (1974), Mujeres de oscuro (1992), El viejo y el niño (1992), A deshora (1992), La mesa de la tierra (1998), Antología (2000) y El pan y el vino (2008).
Con una trayectoria de más de 50 años dedicada a la poesía, el año 2008, Barquero recibió el Premio Nacional de Literatura.
Efrain Barquero es poeta que teje sus trabajos a partir de la visión de las cosas simples del acontecer cotidiano, como por ejemplo, el pan, la miel, la agricultura, como asimismo, existe un fuerte compromiso con la mujer, en este caso "la compañera", a quien ha dedicado tres libros ( La compañera, La compañera poema de amor y La Compañera y otros poemas). Su compromiso político, si bien inherente a toda concepción artística, no se vislumbra al través de sus poemas, lo cual redunda en un quehacer literario pulcro, sencillo, comprensible. Sobre esto él ha expresado: "los poetas se olvidan en general de esta gran unidad que forman con sus lectores: la comunicación. Siempre en la poesía hay una tendencia a mantener una especie de religión o de secta un poco oculta".

MÁS SENCILLA QUE EL AGUA


Más sencilla que el agua corriente,
como el viento que sopla, como el fuego que arde,
es nuestra alianza de mujer y hombre.
Un rincón en la tierra, un pedazo de cielo,
¡pero la libertad de desear para mañana
un día más ancho para nuestros hijos!

Nos contentamos con un vaso para beber el cielo.
Nos basta una ventana para que sea nuestro el sol.
Con una silla de paja y un cántaro de vino
en un amigo acogeremos a la humanidad.
Con sólo una herramienta podremos defendernos
y llenar con el barro el sueño que adoremos.
Con sólo una camisa y un vestido azul
podremos vestir de amor más glorioso.

Nos basta con un beso para ser felices,
nos basta una mirada para comprender el mundo,
nos basta una palabra para expresarlo todo,
que tú te escondas, en mi pecho, en la noche,
para sentir hasta la ternura de las bestias,
qué tú puedas vivir, que yo pueda vivir,
no necesitamos más para ser felices.
¡Pero que no nos vayan a quitar el derecho
de mirar hacia dónde partirán nuestros hijos!

(del libro La compañera y otros poemas)

LA CASA MUSGOSA


Crezcan junto a mí las plantas de humedad,
de rostros pesados de silencio.
Acompáñenme las orejas temblorosas
de las enredaderas alargadas.
Pongan los hongos el huevo del invierno,
y los helechos se alimenten de mi sombra,
y las palmas me muerdan con su boca gruesa,
manchando mi cuerpo como la piel de una culebra.

Musgo quiero, y ninguna otra piel orgullosa.
Musgo denso, y ningún otro enfermo terciopelo.
Musgo doloroso como una frente honda.
Y respirado apenas, como una boca de piedra.

Sea todo un crecer a la sombra de mi casa.
Y mi mano se vuelva cada vez más ciega,
para andar sin romper su silencio.
Sea el tiempo como un árbol herido.
Sea el aire como un gran tajo abierto.
Sea el cielo como una yema redonda.
Y mi rostro no asombre. Y mi voz no intimide.
Como un profundo y ciego injerto,
que entrará en la carne palpitante del mundo,
llorando de hermosura verde.

(del libro Enjambre)

EL CUCHILLO ENTERRADO


Su rostro se ha vuelto como una máscara
hecha de agua y tierra que las lágrimas deshacen
cuando se come solo el pan desenterrado.
Abre de par en par todas las habitaciones,
acuesta el reloj de pared, cubre los espejos.
Qué hacer. Coge el viejo cuchillo ennegrecido
por los años y roído por un gran remordimiento.
El cuchillo desnudo como el mar en un pez,
desnudo como la tierra en una sola semilla.
Lo coge y lo entierra mirando a todos lados
sobre un gran pan con un chasquido sordo
como si atravesara la palma de una mano extendida.
Lo empuña de nuevo y se hace un corte en el muslo
que embebe con un trozo de ese mismo pan
como si esta fuera su comida desde ahora.
Y prueba la sangre de dos heridas abiertas
-la suya y la que nunca se conoce en los otros.
Ninguna respuesta. Dispone doce copas en la mesa
y las llena de vino hasta los bordes.
Después la quiebra contra el techo y los muros.
Se produce un gran silencio. Y se queda inmóvil
aguardando con los ojos cerrados.

(del libro La mesa en la tierra)

SI HE DE TENER CONTIGO UN HIJO


(DEL LIBRO LA COMPAÑERA)

Si he de tener contigo un hijo
que éste llegue
cuando nuestra casa sea toda la tierra.
Si hemos de dejar un heredero,
que éste venga
para mirar sin asco nuestro mundo.
Si he de hacerte madre, sea con amor
y no con vergüenza de vivir y de ser hombre.
Si he de traerlo, conquistemos para él
el derecho de ser libres
para que después no nos maldiga.
Conquistemos la tierra donde habrá de crecer,
para que después no nos olvide
al no encontrar nuestras raíces.
Conquistemos la paz en que habrá de construir,
para que después no nos desprecie
al impedírselo sus propios hermanos.
Que nuestro hijo rasge en dos tu vida
y tu grito de dolor conmueva las estrellas;
hienda en dos mi canto, y por mi herida
entre el sol a todas las conciencias.

LA COMPAÑERA


Así es mi compañera.
La he tomado de entre los rostros pobres
con su pureza de madera sin pintar,
y sin preguntar por sus padres
porque es joven, y la juventud es eterna,
sin averiguar donde vive porque es sana,
y la salud es infinita como el agua,
y sin saber cuál es su nombre
porque es bella, y la belleza no ha sido bautizada.

Es como las demás muchachas
que se miran con apuro en el espejo trizado de la aurora
antes de ir a sus faenas. Así es,
y yo no sé si más bella o más fea que las otras,
si el vestido de fiesta le queda mal,
o la ternura equivoca a menudo sus palabras,
yo no sé,
pero sé que es laboriosa.

Como los árboles, teje ella misma sus vestidos,
y se los pone la naturalidad del azahar
como si los hiciera de su propia sustancia,
sin preguntarle a nadie, como si la tierra,
sin probárselos antes, como el sol,
sin demorarse mucho, como el agua.

Es una niña del pueblo,
y se parece a su calle en un día de trabajo
con sus caderas grandes como las artesas o las cunas,
así es, y es más dulce todavía,
como agregar más pan a su estatura,
más carbón a sus ojos ardientes,
más uva a su ruidosa alegría.

domingo, 5 de julio de 2009

CHANTAL MAILLARD. Biografia





Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951, nacionalizándose española desde los 17 años.
Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990.Vivió un año en Benarés, India, en cuya universidad se especializó en Filosofía
y Religión India.
Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios Abc y El País.
Como poeta ha publicado, entre otros, «Semillas para un cuerpo» 1987, Premio Leonor de poesía «Hainuwele» 1990, Premio Ricardo Molina , «La otra orilla» 1990, «Poemas a mi muerte» 1994, Premio Santa Cruz de La Palma, «Conjuros» 2001, «Lógica borrosa» 2002, «Matar a Platón» 2004, Premio Nacional de Literatura, y "Notas al margen". Con la obra "Hilos", publicada en 2007, 0btuvo el Premio Nacional de la Crítica.
Ha cultivado la prosa poética en «Filosofía en los días críticos», «Diarios 1996-1998»
y «Benarés». Ha traducido y editado a Henri Michaux y ha colaborado en distintos proyectos y actividades editoriales como la realizada conjuntamente con Jesús Aguado, de la cual ha resultado una colección de libros (poesía, ensayo y teatro) de textos clásicos de la tradición india, editados en Benarés.
Entre sus ensayos se destacan los títulos «La creación por la metáfora» 1992,
«El crimen perfecto», «Aproximación a la estética india» 1993, «Confucionismo, taoísmo
y budismo» 1995 «La razón estética» 1999

EL DESENCANTO DEL QUIJOTE




1. Memoria del viaje

Miré al cielo. Dije
un sueño espera ser soñado.

Venía de otro sueño.
Compartido. Hermoso.
Me asfixiaba. Era tan
limpio el aire
que un grito de dolor hubiese
resplandecido.
Miré al cielo. Cogí mis armas.
Las de ellos eran otras, pero
no había diferencia:
de una verdad a otra, ¿cuánto dista?
¿Cuánta ignorancia las separa
y cuánta las designa?
Es la verdad el nombre
que damos al impulso
con que la vida quiere ser soñada.

Cogí mis armas. Atrás quedó
el hogar. Abierto, el horizonte.

Fue hace mucho tiempo. Ahora…

ahora ya no son tiempos de espejismos.
* * * * *
2. El descenso. Tribulaciones de la agonía

En los bordes del sueño abre
los ojos. Sin abrirlos. Algo
despierta, la conciencia de una
continuidad. De otra continuidad.

Algo despierta y mira dentro (el
dentro de la superficie, que no es
un dentro sino un debajo, como
el forro de un abrigo), buscando algo
en lo que anclarse. Un tema, busca
un tema. Para no acabar. Para

sobrevivir.
¿Sobrevivir? Decidme, ¿quién o qué
sobrevive? –Volver al tema.
En el tema el mí se reconoce
porque alguna parte suya
es afectada y se conmueve.
Como cuando las lágrimas. Por la imagen.
Más que nada, a la mente le gustan las
imágenes. Con ellas, teje.
Y el tejido hace mundo o lo refuerza,
lo hace consistente.

En la orilla del sueño algo, un aliento
que vibra, insiste en las mismas
pautas. Y se hace sólido. Y dice yo.
Y el mí adviene, de nuevo,
creyéndose, creyéndome ahora
en lo que digo. Para no perderme.
No aún. No tanto. No tan aún tantas
veces. Para no deshacerme. Para
sobrevivir pero.
Porque no está claro. Por el peso.
El mí contiene demasiadas
lágrimas. Aunque. El lastre fuerza
a abandonar el texto y condensarse en
los márgenes. Y es bueno –¿bueno?–, es
adecuado. En fin, no es, de ninguna
manera. Sólo hay lastre. Y hay Aún.
Hay demasiado Aún para perderse
del todo.
* * * * *
3. El pánico

El cansancio. La sed. El pánico.
Dentro. Fuera no se mueve. Dentro,
pánico. Humedad que traspasa la
casa-huesos. Entonces voy donde
hay muchos. Como si algo fuese
cierto. Como si algo cambiase y por
eso fuese cierto. Entre todos. Entre
muchos. Cierto porque se mueve.
Como si hubiese meta. Si no se
alcanza no importa. Mejor no
alcanzar. Como si. Para que sea
cierto -¿cierto?-

La hora estimada. La hora de llegada
estimada. Como si algo ocurriese.
Por el movimiento. Por el nombre
que cambia. El del lugar. El de los
ojos, no. Los ojos siguen fijos en el
rostro. El rostro que no veo. Siguen
mirando fuera. Yo nunca veo la
mirada de mis ojos mirando fuera.

El movimiento atrapando la
atención. Reteniéndola. Guiándola.
Llaman historia a ese movimiento
que retiene la atención. Cuando no
hay movimiento fuera, la historia
ocurre dentro. Pueden haber muchas
historias a partir de un solo
movimiento. Entre todas forman una
situación. La situación es un nudo, a
veces una madeja, pero siempre es
un nudo. Algunos nudos retienen el
pánico.

Se produce en el silencio,
antes del movimiento, y
también después. El pánico es
un furor detenido. En un principio
fue el pánico. Tuvo que serlo. Luego,
el furor fue las formas, ésas que el
movimiento produce en razón de sus
detenciones, de sus sacudidas.

Cuando el espacio entre las
sacudidas se prolonga, decimos
que alguien ha muerto. Entonces vuelve
el pánico o, mejor dicho, se abre. Se
abre el pánico y el furor se detiene.

Suele ocurrir también que alguien,
en el movimiento aún sostenido,
caiga en la abertura del pánico. Es
por efecto del vértigo que arrastra
como un esfínter los bordes de
la abertura. Su tiempo,
entonces, queda detenido. En el
pánico.

Por eso hago como si algo ocurriese.
Ocurre al menos la historia como si
algo ocurriese. Un movimiento,
una vez más. Tal vez sirva. Para que
haya historia y me la crea. Lo justo
para poder caer más adelante.
* * * * *
4. Resurrección en la tierra

Mirar al cielo. Luego,
a la tierra. Decir
hay un sueño que espera ser soñado.
Un sueño espera ser soñado.

La boca seca. No hay
saliva. Alzar los ojos,
donde los gavilanes
y los misiles. No, los ojos
a ras de suelo,
donde la hierba,
entre la herrumbre,
donde la hierba arde
verde y poderosa.

He perdido las armas.
He tirado el escudo.
De entre todas las verdades elijo
una sola: la caricia del sol
en el tronco de mi alma
calcinada.
* * * * *
5. El despertar

En los bordes del sueño abre
los ojos. Sin abrirlos. Algo
despierta,
la conciencia de una
continuidad.
De otra
continuidad. Y, entonces,
el milagro: la hierba.
Bajo los pies, creciendo.
¡La hierba

AXIS MUNDI




Desciendo
desciendo al cuerpo y veo
la lombriz de mi espíritu
alojada en mi vientre.
Subo, subo en espiral
hacia el motor del mundo
huyendo
huyendo del mareo
del mal de ser sola
tan sola entre las vísceras
subo al latido
me alojo
en su arritmia y descubro
mi rostro de lombriz
adherida a las válvulas
y asciendo
sigo ascendiendo en busca
de una razón que diera
sentido a mi existencia
me deslizo en la tráquea
bloqueo las palabras
asciendo
resbalo. Hay un agua
viscosa tras los ojos
resbalo y se me pegan
imágenes de un mundo
apenas insinuado
asciendo y al llegar
a la cúpula descubro
que sus paredes lisas
transparentes, vacías
tienen la textura
carnosa de mi vientre.
He bajado al espíritu
he subido al instinto.
La misma lombriz tensa
el eje que mantiene
erguida mi cintura.
El nombre que le ponga
ahora será el tuyo
pero su nombre es el
de aquellos que he amado
de aquellos que amaré
es todos y ninguno
el eje que mantiene
erguida mi cintura
me previene de ti
te crea a mi medida
y asume el reto
de ser muchos
de ser tantos
que da la impresión
que no cabrá mi espíritu
adentro de este cuerpo
que no cabrá este cuerpo
adentro de mi espíritu
por eso muero un poco
cada vez que te nombro
y sin nombrarte apenas
alcanzo a definirme.
Mi vientre es quien pronuncia
las sílabas secretas
que se inscriben arriba
en la cúpula.
Mi existencia es señal
de un fuego
que arde eternamente
en sí mismo.

De "Lógica borrosa" 2002

INICIACION


Estoy creciendo de la nada.
Mis ojos tantean
la claridad difusa
mis manos
se posan y tantean
abro agujeros
mi cuerpo agujeros
en el cielo agujeros
tanteo las estrellas
agujeros que llueven
y es dolor
y el dolor penetra
mi cuerpo tantea
el dolor tal vez
el gozo
indaga
descubre el mí
mi boca dice
vuelvo sobre mí
misma y tanteo
¡es tanta la ceguera!
cierro los ojos
lo cierro todo
y de repente me abro
veo
veo lo que no hay
veo
estoy creciendo de la nada.

SIN EMBARGO



Sin embargo,
sin embargo,
sin embargo... No me
fío de mí. Nada es
permanente. Menos
lo es la palabra. Esto
tampoco,
esto tampoco,
esto tampoco. No me fío,
no te fíes de quien
dice, de quien
habla, de lo que se
dice, de lo que dices,
de lo que digo,
no me fíes,
no te fío.
La lucidez es una chispa, un
estado de conciencia
en las multiplicadas estancias
de la conciencia o que hacen
conciencia, las estancias
que se alargan, se prolongan, se
continúan, y así
se le llama conciencia
a aquella continuidad.
No me fío, no te
fíes de las estancias,
se estrechan,
se acortan,
se invaden,
desaparecen,
la lucidez es un instante
entre estancias,
ventanas en la mónada que
si permanece bajo
la luz del foco se hace estancia,
también ella, y sufre
las mismas convulsiones.
Sin embargo,
sin embargo,
sin embargo... lo
que intuyo ahora
se borrará mañana,
luego,
ahora,
apenas se haga pensamiento,
conciencia: estancia. Atrapamos
la sensación que invade las entrañas,
muy abajo,
muy adentro,
muy homogénea, la atrapamos
y la hacemos eso: "sensación",
la nombramos,
la describimos... la perdemos. Ya
no es ella, ya no es eso, ya no es.
Aún está allí pero
no es lo que digo,
lo es apenas,
no es lo que oís,
no es eso, no
os fiéis,
no me fíes,
no te fío.

De nuevo cae la tarde,
mengua la luz.
Los colores del otoño vienen del oeste,
decía aquel poeta chino.
El mundo está en mí.
No me apartaré.
Acojo todos los colores, el
estío dentro de mi otoño,
porque sé que no
hay fin, que no habrá término.
Todo comienza y termina en mí.
Yo soy el infinito proyecto de mí misma
por encima de mí
me sobrevuelo.

De "Lógica borrosa" 2002

NO EXISTE EL INFINITO



No existe el infinito:
el infinito es la sorpresa de los límites.
Alguien constata su impotencia
y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea,
y nace el infinito.
El infinito es el dolor
de la razón que asalta nuestro cuerpo.
No existe el infinito, pero sí el instante:
abierto, atemporal, intenso, dilatado, sólido;
en él un gesto se hace eterno.
Un gesto es un trayecto y una trayectoria,
un estuario, un delta de cuerpos que confluyen,
más que trayecto un punto, un estallido,
un gesto no es inicio ni término de nada,
no hay voluntad en el gesto, sino impacto;
un gesto no se hace: acontece.
Y cuando algo acontece no hay escapatoria:
toda mirada tiene lugar en el destello,
toda voz es un signo, toda palabra forma
parte del mismo texto.

De "Matar a Platón" 2004

miércoles, 10 de junio de 2009

MANUEL DEL CABRAL



Manuel del Cabral
MANUEL DEL CABRAL
(1907 – 1999)
Nació Manuel del Cabral en Santiago de los Caballeros. Estudió derecho en la Universidad de Santo Domingo, pero no fue predilección de él esta carrera, sino de su padre, a quien le dedica una "carta poética", reminiscencia de la de Ovidio, en donde le explica su verdadera vocación, la literaria.
De muy joven comenzó su trabajo diplomático en la de su país en New York. Desempeñó el mismo papel en Colombia, Perú, Panamá, Chile y Argentina. Durante estos viajes y estadías pudo entablar contacto con los poetas hispanoamericanos más representativos del momento.
Abordó, en su poesía, una temática pluralística, pues toca tanto el tema político, como el amoroso, el social, el cultural e, incluso, el metafísico. El tema del negro o mulato en las Antillas es el tema recurrente por antonomasia, equiparándose a Nicolás Guillén y Luis Palés Matos.
Sus obras poéticas más destacadas son: Trópico negro, 1942; Compadre Mon, 1943; Los huéspedes secretos, 1950; La isla ofendida, 1965; y Sexo no solitario, 1970. También fue dramaturgo y narrador, pues escribió una novela y varios cuentos. Pero hoy se le reconoce sobre todo por su poesía. Recibió varios reconocimientos, entre los que destaca el premio Nacional de Literatura, otorgado en 1992.
Manuel del Cabral falleció recientemente en santo Domingo, el 14 de mayo de 1999.

ODA PARA OTRO IDIOMA


ARCO IRIS. Obra del Maestro haitiano Adam Leontus.

Hombre que hablas inglés,
tu sonrisa
viene cuando hace ratos que han llegado
tus pies.

Hombre que estás callado no callando,
dímelo, tú, no hablando:
¿Con qué metal acuñas
este brillo que hoy juega en tu sonrisa:
la que nos llega tarde, más tarde que tus uñas?

Pero aún en la espuma de tu sonrisa hay olas,
hay un pez educado que a su hora es cuchilla.
La geografía misma no quiere ser sencilla,
y parece que a ratos hasta piensa tu roca:
¡no ves que ante el Caribe, como si nos buscara,
la Florida es un diente que le crece a tu boca!

Pero no, que no es
el cocotero simple que gotea su coco
lo más duro que ves:
si la isla que tiembla en este poco
de sudor de pupila, se le rueda a los negros,
con esa gota lavan algo más que la piel...

Esto el aire lo sabe, mientras tanto
el ron escribe equis con tus pies de turista,
y la isla, la isla, me la pisa tu vista.

Se ve que por aquí,
tú vienes blanco, pero tus negocios...
como la piel de Haití.

Mas ya pisando el blanco silencio del mulato,
con sus ruidos redondos ... tu barato
volumen anatómico pasa fragante a pipa,
y así, sobando perlas para cuidar tus tripas,
llegas oliendo a superficie cuando,
el hombre es por aquí
duro por fuera, mas por dentro, blando:
es como el coco que lo parten y...
para aquel que lo pica,
le da blancas entrañas, como cuando sufriendo
se parte en dos la cara, riendo la Martinica.

Sí, esto también lo sé, sí,
cubriendo el horizonte sólo veo
tu corpulento instinto de civil jabalí.
Y también todavía mi casa es grande, pero...
siento ahora que pesan, más que ayer, tus zapatos.
A fuerza de tu sombra, se hace el sol más mulato,
Del tamaño del mapa se te ponen los pies.
Es que de pronto suelta tu sonoro amarillo
un huracán que viene del bolsillo,
huracán que a la vez
juega con las Antillas,
y como la sotana cuando pasa,
pone de rodillas
los de casa...

Ya ves,
hombre que hablas inglés.

Tu sonrisa
viene cuando hace ratos que han llegado tus manos
y tus pies...

LETRA


Letra:
esqueleto de mi grito,
pongo mi corazón sobre tu muerte,
pongo mis más secretas cualidades de pétalo,
pongo...
la novia que he guardado entre el aire y mi cuerpo,
mi enfermedad de ángel con cuchillo,
mi caballero ausente cuando muerdo manzanas,
y el niño que hay en mí, el niño
que sale en cierto día, el día
en que la mano casi no trabaja,
el día en que sencillos
mis pies pisan los duendes que están en el rocío
haciendo el oro joven del domingo.

Todo lo pongo en ti,
y tu siempre lo mismo:
estatua de mis vientos,
ataúd de presencias invisibles,
letra inútil.

Todo,
todo lo pongo en ti, sobre tu muerte.

La letra no me entiende.

Sin embargo...

CARTA A MI PADRE


¿Qué más quieres de mí? ¿Qué otras cosas mejores?
Padre mío,
lo que me diste en carne te lo devuelvo en flores.

Estas cosas, comprende, ya no puedo callarte.
Yo, como el alfarero con su arcilla en la mano,
lo que me diste en barro te lo devuelvo en arte.
Creo ya, que ves claro, por qué levantar puedo
este lodo animal -espeso de pensar-.
¡Siempre habrá un alfarero con su sueño en los dedos!

Padre mío, ya ves,
el agua que me diste, venía de una oscura
profundidad de vida, pero como los ríos
primeros de la tierra, aquel goterón mío
se me llenó de altura...

Qué más quieres, no pudo
hacerse licenciado mi corazón desnudo.
Era mucho pedirle, padre mío, ¡no sabes
lo grave que es a veces
un hombre que en el pecho le entierran viva un ave!

Quizá, por eso, aquello
que me dieron horrible, preferí darlo bello.
Diáfano para el trino; para negocios, bruto,
este es el fruto:
con un poco de ti, y un poco del destino
que me puso en la mano
lo divino
con lo humano,
todo lo que en la carne hay de oscuro y perverso
te lo devuelvo en verso.

Qué más quiero, ¿mi herencia? Para qué, padre mío.
Por mi herida de hombre sale un niño cantando.
¡Lo que la tierra piensa, se hace voz en el río!

TRÓPICO SUELTO(Poema en cinco acentos)

Oleo de:BIENVENIDO XELAZIO
1

A ratos,
machacas rumbas con tus zapatos,
y tu cadera,
que padece una vieja borrachera,
y tu aliento
que a veces quema hasta el fular del viento,
saben a la locura de tu barro mezclado
de mula tropical, de sol quemado.

Mulata que te hicieron de la noche y del día,
en el café con leche
bebo tu carne de fantasía.
Tabaco para hacerlo picadura
con el cuchillo de la dentadura:
tu talle
que le roba los ojos a la calle.

Sobre las marejadas de la hamaca
meces tu carcajada de maraca:
como si de repente fabricaras la aurora
en tu carne de cuero de tambora,
de tambora, que a veces, roncos ruidos arrancas
para las tempestades de tus ancas.

Alma de raspadura y piel de ají,
quema y endulza tu mordedura.

Voy a decir que te metiste en mí
como si fueras una calentura.


2

No.

Hoy no sueño, no sueño, aquí está el sueño
en pequeños ciclones de gargantas;
encerrada la tierra en amuletos;
el trueno detenido en los tambores.

Buscando el cielo oculto de su culto
sube Haití por los pies hasta su grito.
Aquí está el sueño, se me pone grande
un mapa que me ronca y que me asalta;
aquí esta Haití metido en unos dientes,
aquí está Haití que se derrite en ritos,
aquí está, retorcido, de repente,
con golpes de mar seco y de azabache
Haití tiembla en un vientre.

Hoy no sueño, no sueño, aquí está el sueño
sudoroso y espeso, aquí está el sueño
desnudo y pegajoso y poco ausente,
sueño de objeto oscuro y caso rojo.

Aquí está Haití metido en una hembra:
en una llama negra.


3

El tambor, a ratos,
va poniendo furiosos tus zapatos.
Ya con su limpia agilidad de fiera
trepa el son y trabaja en tu cadera.

La terca tempestad de la tambora
sopla la ola de tu vientre ahora.
Y tu taco toca, y tu taco así,
riega por el aire tu caliente Haití.

Reventó la selva, desde tu cintura
hasta el paraíso de tu mordedura.

Tu canción de curvas canta más que tú:
sabe los secretos que te dio el vudú.
Negra que sin ropa, tienes lo de aquel
que siendo secreto se quedó en tu piel.

Tiro mis ojos en tus pezones
cuando tu vientre derrite sones.
Trópico que bailas -deja que te siga
el terremoto de tu barriga,
terremoto alegre que sudando ron
con su voz callada canta más que el son-.

Negra desatada -deja a tu cintura
que se derrita con su calentura -.
Que ya van saliendo del ronco bongó
abuelos remotos del Papá-bocó
Abuelos que tienen en rumba enredados
tus supersticiosos pies huracanados.

Trópico furioso y alegre a la vez,
desde que tu rabia se bajó a los pies.

Ya te vas quedando vestida de viento.
Allí son tus pechos dos buches de ron.
Algo de la tierra me sube violento,
oigo que tus curvas cantan más que el son.

Y tu taco toca, y tu taco, a ratos,
echa al aire el Congo que hay en tus zapatos.


4

Hoy no sueño, no sueño, aquí está el sueño
metido en clima y derretido en ritos ...

Aquí:

Pide collares la negra,
pide collares de hueso
al hombre oscuro que tiene
en su filo un cementerio.

Pide collares curiosos
la curiosa que en el viento
de pie a cabeza desnuda
deja desnudo al deseo.

Sombra que sigue a otra sombra,
inquieta su cuerpo inquieto:
negra columna de humo
que no se aparta del suelo.

Sabe a su isla de cocos;
mas, por ver si tiene miedo,
collares de cocodrilos
ponen duro el río entero.

Ya síntesis de la selva:
goza el peligro su cuerpo
que tiene el monte por cama,
que tiene el cielo por techo.

Y el caníbal que da oscuro
como su piel su veneno,
satisface la columna
de aquel humo tan espeso.

Mas, borracha de caprichos,
es una tumba su cuello
que tiene para su adorno
cadáveres de amuletos.

Y pide otra vez collares,
pide collares su cuerpo,
al caníbal que ha nevado
el camino con los huesos.

Y mientras brilla y espera
perlas macabras su cuerpo,
perlas que pesca el cuchillo
y lustran lenguas de negros,

corta la sangre cuajada
de una rosa, que en su pecho,
revienta como una herida
que le perfuma su cuerpo.

Hoy no sueño, no sueño, aquí está el sueño:
aquí está Haití metido en una hembra:
en una llama negra.


5

Colasa: manteca inquieta
quemada a ron con vudú,
no se te va el retacito
de espiritismo que a gritos
está entre tu ropa y tú.

Borracho de muchas cosas,
óyelo, Colasa, bien;
con cabellos de guitarra
te voy a enredar los pies.

Suma de abuelo tu carne
anochece amaneciendo;
tu cuerpo a palos moliendo
lo limpian de brujerías,
y tú roncas, como no,
tu cuerpo mismo el bongo.

Y ahora,
que venga el juez,
que venga y vea
que yo te amarre los pies.

Que venga la policía,
que otra vez
caliente mi mano agarra
los pelos de mi guitarra
para amarrarle también
al uniforme, la ley.

Pero de tu carne prieta,
quiero ahora, de una vez,
sacar una cosa blanca ...
No ves que si está en tus pies
vas a machacar el alma.
¡El alma, Colasa, el alma!

La ves...

miércoles, 29 de abril de 2009

FALLECE LA POETA Y CRITICA, IDEA VILARIÑO
















Por: Guillermo Pellegrino
Fuente: MONTEVIDEO. CORRESPONAL
En la madrugada de ayer, en un hospital de Montevideo y a causa de un problema respiratorio, murió a los 88 años la poeta uruguaya Idea Vilariño. Había sido operada el lunes, tras padecer fuertes dolores abdominales, pero no pudo reponerse de esa intervención.
Vilariño era una figura fundamental de la poesía uruguaya. Sus textos, al igual que los de sus célebres compatriotas Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou, han sido traducidos a varios idiomas y figuran en las mejores antologías de poesía hispanoamericana.
Publicó sus primeros poemas en una revista de la enseñanza secundaria y fue docente de literatura por más de tres décadas, hasta que en 1973 fuera destituida por la dictadura. No obstante, nunca abandonó el Uruguay. Al regreso de la democracia, accedió al cargo de profesora adjunta de literatura uruguaya en la Facultad de Humanidades, en el que permaneció hasta 1988. Se destacó también como crítica literaria, bibliotecaria, traductora, y por su activa participación en recordadas revistas culturales.
Reconocida por su inteligencia y su intrigante belleza, supo frecuentar a muchas personalidades del mundo intelectual y tener un intenso romance con Juan Carlos Onetti, en quien se inspiró para escribir varios poemas. "Era un hombre muy seductor; fue el último de quien debí haberme enamorado", dijo sobre el escritor en "Idea", un documental de Mario Jacob donde recorre parte de su vida.
En ese mismo documental, en el que elogia a Juan Ramón Jiménez por sus "charlas enriquecedoras" y manifiesta su decepción con las de Borges, "siempre de tonterías y chismes", se dice en forma acertada que su obra poética apela al lenguaje coloquial y lo renueva, y que bajo su aparente sencillez, su literatura alcanzó un raro privilegio: el reconocimiento de la crítica y una popularidad infrecuente.

jueves, 2 de abril de 2009

LOUIS ARAGON. Biografía




























Poeta, novelista y ensayista francés, nacido en París en 1897.
Después de sus primeros estudios en el Liceo Carnot , ingresó a la Universidad de Paris donde estudió Medicina.
Gran amigo de Breton y de Soupoult, fundó con ellos la revista
"Littérature" en 1919, liderando el movimiento dadaísta y surrealista.
Su primera colección de poemas "Feu de joie" en 1920, hizo eco del propósito de los Dadaístas por oponerse a los valores tradicionales
de las instituciones. Su adhesión al Partido Comunista en 1932 le hizo romper con Bretón y los surrealistas, para convertirse en un gran defensor del realismo socialista. Durante la guerra militó en la resistencia francesa contra el nazismo, sirvió en el frente como auxiliar médico y publicó su famoso poema "Liberté" en 1942.
Su obra también encierra el amor por su esposa Elsa y la gran herida de no haber sido reconocido por su padre.
Desde 1955, desengañado de sus ideales políticos, se dedicó por completo a la literatura, añorando el tiempo de su juventud surrealista.
Falleció en Paris el 24 de diciembre de 1982 .

MÁS BELLA QUE LAS LÁGRIMAS




Mi respiro perturba la vida a cierta gente:
como vago reproche los mantiene despiertos;
tal vez porque mi canto cual un cobre estridente
pudiera despertar con su clangor los muertos.

Ah! si os hiere mi verso con su tonada bélica
-rugir que a vuestro oído no queréis que se acerque-
es que en el arpa el treno mató la voz angélica
y resurgen los ecos pávidos de Dunkerque.

Verdad: en recordarlo mi mal gusto compendio...
Así somos algunos: en sus cuerpos quizás
perduran los mordiscos del infernal incendio
que los faros del Norte contemplaran jamás.

Si te nombro, Amor mío, burla y odio concitas;
si alabo el sol, vosotros el invernal derroche;
decís que en mi pradera sobran las margarita,
azules en mi cielo y estrellas en mi noche.

Buscáis en mis palabras a ver qué se descubre,
como fino escalpelo que escarba un corazón...
Tal vez me fuera poco perder Pont-neuf y el Louvre,
que aún vuestra venganza pide satisfacción.

De alados cancioneros podréis hacer galeotes;
ahuyentar al poeta podrá vuestra elegancia;
pero nunca podrán vuestros serviles brotes
arrebatar el don de nuestro amor a Francia.

Oye tú, pasajera que vas de puerta en puerta:
tal vez yo soy el hombre que vuelve de tu olvido;
colma tu delantal la primavera muerta,
y de un color de parvas tus ojos se han teñido.

¿Mintió nuestro embeleso? ¿Mintió nuestra ternura?
Mirad aquesta frente nublada por el sol...
Pero el ansia renace cual se ve en la llanura
por entre las espigas surgir el ababol.

¿Y no son estos brazos los de las Afroditas
que entre la mies dorada coronan el peñón?
Plenitud encantada que eterna resucitas
la sombra de Racine en la Ferté-Milón.

La sonrisa de Reims con sus labios perfectos
es el sol que se apaga sobre una tarde eximia;
y para perdición de profetas y electos
sus trenzas de champaña trascienden a vendimia.

Ingres de Montalbán trazó la arquitectura
y el cuenco de esos hombros donde para tranquilo
el ansiado tesoro .de la linfa más pura
filtrada en las raíces del álamo y el tilo.

Oh Laura! como a ti, Petrarca habría cantado
a esta Francia que sangra por nuestro corazón;
sangrante corza en fuga que lleva en el costado
la jabalina de los monteros de Aviñón.

Invoca el espejismo de mil y una grandezas
que sosieguen fantasmas, donde el gemir acalles:
Brantome, San Juan de Acre -cavas y fortalezas,
laderas y gargantas- Vercors y Roncesvalles.

Con el viento que llega de Arlés vuelven los sueños
-el corazón apenas los nombra en un rumor-.
En Aunis y en Saintonge los marjales trigueños
muestran aún el surco brutal del invasor.

Alta ronda de urbes, de villas y comarcas,
erguidas como flores de un esplendor rival,
y en pos de la galante huella de los monarcas
Razón y Sueño cifran en un solo ideal.

Oh cautiva Durance, oh cielo encadenado.
Suelo pastor vestido de racimos maduros;
país con cuyo nombre tan dulcemente amado
marcaba el Rey de Francia los sarracenos muros.

Como tú misma es dulce la locura en desvelo
porque te reconozcan de mi canto a la luz;
y pues entre dos mares vacila nuestro duelo,
detenga nuestros pasos el umbral de Naurouze.

¡Mas, no! Tornas al vuelo, clamor insosegable...
¿A dónde vas? asado Mont-Ventoux, allá el Sena
en lo hondo se fuga, y entre un deleitable
manzanar, Lamartine sueña en la Magdalena.

Mujer, vinos fragantes, madrigales, montaña:
¿cuáles pintaré? ¿cuáles más vivamente adoro?
¿Son esos los pomares de tu seno, Bretaña,
y esas gemas tus pinos en ponientes de oro?

Alba gorguera donde los labios abrasados
mendigan cidra y leche. Plenitud que suspira,
Normandía secreta, por ti los desterrados
caballeros poblaron las ruinas de Palmira.

En verdad ya no sé dónde empieza el encanto...
Hay nombres que son carne como los de Andelyz.
Oh rostro que te vuelves por no mostrar el llanto,
pliega tus labios. ..Cálla, oh París, mi Parísl

París de las canciones, París de la Bastilla;
hoy sólo tus albercas están embanderadas...
Como estrella polar no ya tu frente brilla:
París lo eres tan sólo formando barricadas.

París de nuestros bienes, París de nuestros males;
París del Cours-la-Reine, Corte de Flor-de-lys;
de suburbio en suburbio por todos los umbrales,
tu nombre, más que un grito nos desgarra, PARIS.

Huyamos de este sitio donde la atroz germina;
la vida aún aguarda su amanecer incierto;
del Oise y el Marne falta la epopeya leonina;
y Sylvia ya no cruza por el Valois desierto.

Almenar del recuerdo donde alzaran sus llamas
los sueños de veinte años a un cielo que mintió;
y en vez de amor, el negro Camino de las Damas,
y el crepitar del rojo molino de Laffaux.

Atraviesa la ruta polvorienta y famosa
de país en país persiguiendo incansada
por la selva de Argonne y en los Altos del Mosa
que renazca perenne tu gloria traicionada.

Como ciervo flechado que trémulo agoniza,
bajo el bosque se azulan los ojos de la charca...
Descanso de destierro que va camino a Suiza,
la que amara Courbet, la plácida comarca.

Te he perdido, Alsacia, donde si el Rhin desborda,
faisanes deslumbrados caen de los encinos;
donde Werther su treno por un instante asorda,
compasándolo al júbilo de coros campesinos.

De Port~Vendre a Dunkerque la tromba de tortura
no podrá enmudecer la voz de nuestras venas;
nadie podrá romper la mágica armadura
que Aymon forjó en el rojo cubil de las Ardenas.

A los férvidos labios no habrá quien arrebate
la flauta que a los siglos entrega su raudal;
tras la siega de lauros, aún llama al combate,
hermanos en la espiga, la hierba y el rosal.

Se oye entre las hojas un galopar que avanza...
Hilandera, suspénde: mi pecho va a estallar.
Hablan en voz de fuente la noche y la esperanza...
Si fuera Duguesclin volviendo a batallar...

Qué importa que yo muera sin que la veneranda
faz mire dibujarse bajo el solar fulgor.
Dancemos, hijo mío, la loca zarabanda.
Mi patria es la Miseria y el Hambre y el Amor.